La estanquera de Saig?n: El ?ltimo despojo de la guerra fr?a

publicado el viernes 19 de diciembre del 2014 a las 8:44 | review | 505 hits

El pasado 24 de noviembre se lanzó al mercado La Estanquera de Saigón (BOA, 2014), el último trabajo hasta la fecha de Los Chikos del Maíz (LCDM), famoso grupo formado por unos musiquillos de origen vasco que dan ignominiosos conciertos, según fuentes oficiales. Por el contrario, medios antisistema y filopostmoestalinista-trotzko-revi-errejonista-althusserjacometafeministas-annunakis-twitteros afirman con rotundidad que el segundo proyecto discográfico de los valencianos se compone de 14 canciones (más un ochentero hidden track) grabadas en un incendiario CD pegado al final de un libro sobre política de 51 páginas, para ahorrar cuatro duros de IVA. Y sin estar producido por el gobierno de Corea del Norte (“Nega” significa “yo” en coreano; ¿tendrá algo que ver?).

En una distópica coyuntura sociocultural y política dominada por medios musicales ostracistas (Radio 3, toma nota), self-made hipsters prosumers freelance emprendedores, políticos con camisas remangadas y El Pequeño Nicolás en Telecinco, La Estanquera de Saigón es una píldora de rap (música y literatura) comprometido con los históricos cimientos del hip-hop —el edutainment de KRS-One— y con todos aquellos que buscamos un mínimo de cordura en este debordiano espectáculo, en el cual tratamos de trasladar la filosofía del “sí se puede”, de Vietnam a nuestros días. El miedo, al fin, está cambiando de bando.

La estanquera de Saigón: El último despojo de la guerra fría

La portada del libro/disco, pues, no rebosa originalidad precisamente; al menos, claro está, desde el punto de vista formal. El diseño es un evidente homenaje a La Estanquera de Vallecas, gran referente del “cine quinqui”, que tuvo en el silenciado Eloy de la Iglesia una de las figuras más representativas del subgénero que por aquella época criticaba sin tapujos la sociedad vasca, junto al punk y el rock radical del momento. Como curiosidad, la fotografía de la anciana asiática fumando fue cedida por César Boillos Jimeno, profesor de secundaria que no dudó en acceder a la petición de que Gons incluyera esa imagen en la portada. Si abrimos el libro, vemos que en las dos primeras páginas se nos muestra el armazón intelectual del grupo (¿la estantería y el armario de Nega? A saber). El resto del libro, tendréis que descubrirlo por vosotros mismos; desde aquí recomiendo su lectura antes de escuchar el disco, pues produce una grata (y militante) experiencia. La contraportada tampoco tiene desperdicio.

Continuando en la senda del anterior Pasión de Talibanes (BOA, 2011), Nega, Toni y Bocah han vuelto a reunirse con su círculo (no penséis mal) de amigos, colaboradores habituales en cada uno de sus trabajos. De este modo, volvemos a contar con las colaboraciones de Charly Efe, Jerry Coke, Yoew, Loren D, Sophy ZOO, La Raíz, Habeas Corpus, más las incorporaciones de Shotta, Evaristo Páramos (La Polla Records) y Laura (Amaika), así como algunas producciones de Cookin Soul.

Aqui podeis leer la reveiw al completo, y si quereis descargaros la versión en PDF.

Por Sebastian Arteaga


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